Durante el primer trimestre de 2026, el salario promedio mensual en Veracruz se situó en $5,950 pesos, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) realizada por el INEGI y procesada por la plataforma Data México de la Secretaría de Economía. Aunque este monto representó un incremento de $703 pesos en comparación con el trimestre anterior, la percepción económica en la entidad continúa muy por debajo de los $9,451.20 pesos mensuales equivalentes al salario mínimo vigente a nivel nacional.
La tasa de informalidad laboral en Veracruz alcanzó el 68.9%, ubicándose por encima de la media nacional del 54.8%, lo que posiciona a la entidad como el séptimo estado con mayor índice de informalidad en el país. En términos salariales, los trabajadores del sector formal perciben en promedio 1.5 veces más ingresos que quienes laboran en la informalidad, lo que se traduce en un salario promedio de $7,640 pesos mensuales frente a los $5,190 pesos que percibe en promedio el sector informal, marcando una diferencia de $2,450 pesos.
Asimismo, la brecha de género se hace evidente en la entidad, donde los hombres perciben en promedio un salario casi 1.3 veces superior al de las mujeres. En términos concretos, el ingreso mensual de los trabajadores masculinos se ubica en $6,470 pesos, mientras que el de las trabajadoras se sitúa en $5,120 pesos, marcando una disparidad de $1,350 pesos en perjuicio del sector femenino.
En el volumen de empleo, la población ocupada alcanzó los 3.35 millones de personas, un crecimiento del 2.28% respecto al trimestre previo. Esta absorción laboral se reflejó en una tasa de desocupación del 2.33%, cifra que coloca a la entidad por debajo de la media nacional del 2.9%; sin embargo, la baja desocupación contrasta con la calidad de los ingresos y la alta concentración en el sector informal.
El panorama veracruzano demuestra que tener trabajo no garantiza salir de la precariedad. Para la clase trabajadora de la entidad, el acceso al empleo se da a costa de la falta de seguridad social, salarios que no cubren el costo de vida y una desigualdad estructural que castiga con mayor fuerza a las mujeres y a quienes subsisten en la informalidad.
