Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en junio de 2026, el mercado laboral en México registró un aumento en la desocupación y la informalidad, sumado a una marcada concentración en los rangos de menor ingreso. Mientras la tasa de desocupación subió a 2.9% y la informalidad alcanzó el 55.0%, las cifras revelan que el 45.6% de las personas trabajadoras percibe máximo un salario mínimo.
A esta situación se suma que el 31.9% de la población ocupada gana más de uno y hasta dos salarios mínimos. En contraste, los rangos de mayor ingreso representan una fracción minoritaria de la fuerza laboral: solo el 5.8% percibe entre dos y tres salarios mínimos, el 2.4% recibe de tres a cinco, y apenas el 0.8% gana más de cinco salarios mínimos al mes.
Para el INEGI, la informalidad laboral abarca a las personas vulnerables por la naturaleza de la unidad económica donde trabajan y a quienes laboran sin que se reconozca su vínculo laboral. Esto incluye no solo a quienes están en micronegocios no registrados o en el sector informal, sino también a ocupados por cuenta propia en la agricultura de subsistencia y a quienes trabajan sin seguridad social en empresas registradas.
Al respecto, la organización México, ¿cómo vamos? señala que la informalidad representa un reto estructural que castiga fuertemente el ingreso, ya que un empleo formal paga en promedio 1.8 veces más que uno informal. Aunque la tasa bajó de 59.3% en 2005 a 54.8% a inicios de 2026, tres de cada diez personas siguen laborando en el sector informal sin protección legal ni seguridad social, una condición de desventaja que impacta principalmente a las mujeres debido a las labores de cuidado no remuneradas.
En conjunto, el comercio, la industria manufacturera, las actividades agropecuarias y los servicios diversos (como talleres, estéticas o lavanderías) concentran a más del 50% de la fuerza laboral del país. Este grupo lo encabeza el comercio con 19.6% y la industria manufacturera con 15.5%, mientras que el sector agropecuario y los servicios diversos aportan 10.7% cada uno.
Con la mayoría de los trabajadores ganando a lo mucho dos salarios mínimos y más de la mitad en la informalidad, el mercado laboral mexicano refleja que tener un empleo no garantiza superar la precariedad económica ni contar con certidumbre a largo plazo.
