A 130 años de su natalicio, la memoria de Tina Modotti se ha canonizado entre miles de páginas de libros de historia de la fotografía, su trabajo documental es infinitamente estimulante para cualquier amante del género. No obstante, para comprender su mirada a profundidad es indispensable clavar la mirada propia en su pensamiento: La historia de la fotografía es la historia de lo fotografiable, las imágenes que puede o no hacer una fotógrafa dependen fundamentalmente de su camino en la vida, y el camino de Tina Modotti fue la lucha por la revolución socialista.

El principal medio de difusión de su trabajo fue el periódico El Machete, que fuera el órgano de difusión del Sindicato de Obreros, Técnicos, Pintores y Escultores antes de pasar a ser del Partido Comunista Mexicano, del que Modotti fue militante. Así mismo, destacan sus publicaciones en la revista Horizonte, de la vanguardia estridentista, y en AIZ, de los círculos de fotografía obrera en Alemania.
En 1929 tuvo su única exposición individual en vida, mismo año en que fue asesinado el revolucionario Julio Antonio Mella, pareja sentimental de la fotógrafa, por lo que su retrato fue montado a gran formato en lo alto a modo de protesta. En la muestra hizo público su Manifiesto Sobre la Fotografía, y la clausura, el pintor Alfaro Siqueiros dio una conferencia en la que se refirió a la exposición como «la primera exposición de fotografía revolucionaria en México».
La mirada valiente, desafiante y áspera de Tina Modotti es una inspiración ineludible para quienes toman una cámara como instrumento de lucha, y sus fotografías son un legado invaluable a la memoria viva de la lucha de la clase trabajadora. Sin duda, una de las fotógrafas más brillantes que la historia haya conocido.
